9 min de lecturaClínica Dental Dr. Lluch · Cabañal, Valencia
Un día te fijas mientras tu hijo ve la tele o se queda dormido y ahí está: el pulgar en la boca, o el chupete que ya pensabas que había dejado. A veces el aviso llega del pediatra o del colegio, que comentan que la mordida no acaba de encajar o que los dientes de arriba asoman hacia fuera. Si te está pasando, es normal que te preguntes si eso le está deformando los dientes o el paladar.
Chuparse el dedo o usar el chupete es un reflejo de calma muy habitual en los primeros años, y en la mayoría de los niños no deja huella si se deja a tiempo. El problema aparece cuando el hábito se alarga y la succión repetida empuja los dientes y el hueso que todavía están creciendo. Entenderlo es el primer paso para saber si conviene esperar o actuar.
En esta guía te contamos cómo afecta la succión del dedo y del chupete a los dientes y al paladar, a qué edad conviene dejarlo, cuándo conviene que lo revise un profesional y qué se puede hacer si ya hay mordida abierta o dientes hacia fuera. Ten en cuenta que cada niño es distinto y que lo que leas aquí es información general: la valoración concreta siempre la hace un dentista.
Se puede vigilar si
- Es un bebé o niño pequeño
- Succión suave y ocasional
- Dientes de leche bien colocados
- Solo lo hace para dormir
- Va dejándolo poco a poco
Conviene valorarlo si
- Sigue pasados los 3 o 4 años
- Dientes de arriba hacia fuera
- Hueco al cerrar los dientes delante
- Paladar estrecho o profundo
- Succión intensa y muchas horas
Qué es la succión del dedo y el chupete y cómo afecta a los dientes
La succión no nutritiva, que es como se llama a chuparse el dedo o el chupete sin alimentarse, es un reflejo natural que tranquiliza al bebé y le ayuda a dormir. Hasta los 2 o 3 años se considera parte normal del desarrollo y la mayoría de los niños lo abandonan solos. El problema no es el hábito en sí, sino que se prolongue en el tiempo justo cuando la boca está creciendo y es más fácil de moldear.
Cuando la succión se repite a diario durante horas, el dedo o la tetina ejercen una fuerza constante sobre los dientes de delante y sobre el paladar. Con el tiempo, esa presión puede inclinar los dientes de arriba hacia fuera, dejar un hueco entre los de arriba y los de abajo al cerrar la boca (lo que se llama mordida abierta) y estrechar el paladar, que tiende a hacerse más alto y angosto. Son cambios que no aparecen de un día para otro, sino poco a poco.
Así cambia la mordidaEn azul, los dientes de arriba. El hueco al cerrar es la mordida abierta.
- AMordida normal
- Al cerrar, los dientes de arriba tapan un poco a los de abajo y encajan bien.
- BMordida abierta leve
- Queda un pequeño hueco entre los dientes de delante al morder.
- CMordida abierta marcada
- Los dientes delanteros no llegan a tocarse y los de arriba asoman hacia fuera.
No es el hábito, es cuánto se alarga mientras la boca crece.
La huella que deja no es igual en todos los niños: depende del grado. De forma sencilla, puede ser leve, cuando solo se insinúa un pequeño cambio en los dientes de leche; moderada, cuando ya hay una mordida abierta clara o los dientes se inclinan; y marcada, cuando el paladar se estrecha y los dientes delanteros quedan muy adelantados. Saber en qué punto está ayuda a decidir si conviene vigilar o actuar.
Por qué el dedo y el chupete afectan a la boca
No todos los niños que se chupan el dedo acaban con los dientes movidos. Que deje huella o no depende de varios factores que suelen sumarse, y por eso conviene mirar cada caso con calma en lugar de alarmarse al primer vistazo. Estos son los que más influyen.
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Fuerza y frecuencia
Con qué fuerza y cuántas horas lo hace
No es lo mismo un niño que se lleva el dedo a la boca de vez en cuando que otro que lo chupa con fuerza durante horas. Cuanto más intensa y constante es la succión, más presión reciben los dientes y el paladar mientras crecen.
Una succión suave y puntual suele dejar poca huella. La que preocupa es la enérgica y mantenida, sobre todo si se repite cada día y buena parte de la noche.
- 2
La edad
Cuánto se alarga el hábito en el tiempo
Hasta los 2 o 3 años, la boca tiene mucha capacidad de recuperarse y los cambios suelen revertir solos al dejar el hábito. A partir de los 3 o 4, con los dientes de leche ya asentados y el paladar más formado, la succión repetida empieza a dejar marca con más facilidad.
Por eso la edad es clave: el mismo hábito a los 2 años preocupa poco y a los 5 conviene revisarlo. Si quieres orientarte sobre los tiempos, te ayudará esta guía sobre a qué edad llevar al niño al ortodoncista.
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La posición
Cómo coloca el dedo o el chupete
La dirección en la que empuja la succión marca el resultado. Un pulgar apoyado detrás de los dientes de arriba tiende a inclinarlos hacia fuera y a abrir la mordida por delante.
Según cómo coloque el dedo o apriete el chupete, el efecto puede notarse más en unos dientes que en otros, e incluso favorecer una mordida cruzada si el paladar se estrecha.
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El chupete
El tipo y el tiempo de chupete
El chupete suele dejar efectos algo más predecibles que el dedo y es más fácil de retirar, porque no está siempre disponible. Aun así, usarlo muchas horas y hasta edades tardías también influye en la mordida.
El tamaño y la forma de la tetina también cuentan. Lo importante no es tanto el modelo como no prolongar su uso más allá de lo recomendable.
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Otros hábitos
Respiración por la boca y deglución
La succión rara vez va sola. Muchos niños que se chupan el dedo también respiran por la boca o empujan la lengua contra los dientes al tragar, y esos hábitos refuerzan los mismos cambios en la mordida.
Por eso, al valorar la boca, se mira el conjunto y no solo el dedo o el chupete. Corregir únicamente uno de los hábitos a veces no basta.
Cuándo conviene que lo mire un dentista
Que un niño pequeño se chupe el dedo no es motivo de alarma. Pero hay señales que merecen una revisión para saber qué está pasando y, sobre todo, si el hábito está dejando huella en los dientes o el paladar.
- Sigue chupándose el dedo o usando chupete pasados los 3 o 4 años.
- Ves los dientes de arriba inclinados o adelantados hacia fuera.
- Al cerrar la boca queda un hueco entre los dientes de delante.
- El paladar se ve estrecho, alto o con forma de ojiva.
- Notas que respira por la boca o empuja la lengua al tragar.
- La succión es muy intensa y la hace muchas horas al día.
¿Vigilar o valorar la boca de tu hijo?
Pregunta 1 de 5
¿Sigue chupándose el dedo o el chupete pasados los 3 años?
Pregunta 2 de 5
¿Ves los dientes de arriba inclinados hacia fuera?
Pregunta 3 de 5
¿Al cerrar la boca queda un hueco entre los dientes de delante?
Pregunta 4 de 5
¿Notas el paladar estrecho o muy profundo?
Pregunta 5 de 5
¿La succión es intensa y la hace muchas horas al día?
Tu orientación
Es solo una guía para orientarte y no sustituye a la valoración de un profesional.
Un matiz que orienta
A edades tempranas, muchos de los cambios que deja la succión se corrigen solos cuando el niño deja el hábito, porque la boca sigue creciendo. Lo verdaderamente importante es saber si el hábito sigue activo y si los dientes o el paladar ya se han movido, porque eso cambia por completo el enfoque. Esa diferencia solo se puede valorar con una exploración.
Cómo se estudia el caso
El estudio empieza por una exploración tranquila de toda la boca del niño, no solo de los dientes de delante. El objetivo es entender el conjunto: cómo muerde, cómo está el paladar, con qué fuerza chupa y qué otros hábitos pueden estar influyendo.
- ExploraciónSe revisa toda la boca, los dientes, el paladar y la forma de morder.
- La mordidaSe mira si queda hueco al cerrar y si los dientes de arriba van hacia fuera.
- HábitosSe valora la fuerza de la succión, cuántas horas y si respira por la boca.
- Radiografía si hace faltaSe valora cómo crecen los maxilares y los dientes que todavía no han salido.
En casa, como orientación
Míralo en casa con calmaCon buena luz, pídele que cierre la boca y fíjate si queda un hueco entre los dientes de delante o si los de arriba asoman hacia fuera. Es solo orientación, no un diagnóstico.
Una parte clave es observar cómo encaja la mordida y en qué dirección se han movido los dientes, porque eso dice mucho sobre cómo está afectando el hábito. También se valora la forma del paladar, que con la succión tiende a estrecharse y a volverse más alto, y se habla con los padres para conocer la frecuencia y la intensidad de la succión.
Según lo que se encuentre, pueden hacer falta radiografías para ver cómo están creciendo los maxilares y los dientes definitivos que aún no han salido. Con toda esa información se puede explicar qué está ocurriendo y, si procede, plantear la ortodoncia interceptiva u otras opciones que encajen en cada niño.
Cómo se ayuda al niño a dejarlo y a corregir la mordida
La idea básica es sencilla: primero se ayuda al niño a dejar el hábito, porque mientras la succión siga empujando los dientes no tiene sentido intentar corregir la mordida. A partir de ahí, y según la edad y el grado, se valora si la boca se recupera sola o si conviene acompañar con algún tratamiento.
Si le riño cada vez que se chupa el dedo, lo dejará antes.
Falso: el refuerzo positivo funciona mejorLo primero
Acompañar al niño para dejar el hábito
La succión suele ser una forma de calmarse, así que regañar o castigar rara vez ayuda y a veces lo refuerza. Funciona mejor acompañarlo con paciencia, buscar alternativas para los momentos de tensión y reforzar cada pequeño avance.
En muchos niños, con un plan tranquilo y constante el hábito se deja sin más. Es el paso que evita que la mordida vaya a más.
Si cuesta dejarlo
Pequeños apoyos y recordatorios
Cuando el niño quiere dejarlo pero no puede solo, hay recursos sencillos que ayudan: calendarios de logros, recordatorios suaves de día y, en algunos casos, apoyos que colocan los profesionales para dificultar la succión.
Se eligen según la edad y la actitud del niño, siempre sin presionarlo, para que viva el cambio como algo suyo y no como un castigo.
Para la mordida
Ortodoncia interceptiva si hace falta
Si al dejar el hábito queda una mordida abierta, los dientes adelantados o el paladar estrecho, puede valorarse un tratamiento temprano que aprovecha el crecimiento para guiar la boca en la buena dirección.
No todos los niños lo necesitan ni todos buscan lo mismo, y lo que se puede esperar depende de cada caso. Si es una opción para tu hijo, lo valora el profesional tras estudiar su boca.
Y el conjunto
Vigilar la respiración y la lengua
Cuando hay respiración por la boca o la lengua empuja los dientes al tragar, conviene abordarlos también, porque refuerzan los mismos cambios que la succión. A veces se coordina con el pediatra u otros profesionales.
Tratar solo el dedo o el chupete y dejar estos hábitos de lado hace que el resultado se quede a medias.
Qué puedes hacer desde hoy
Un día acompañando a tu hijo
- Al despertarEmpieza el día con un pequeño elogio si pasó la noche sin el dedo o el chupete.
- Durante el díaMantén sus manos ocupadas con juegos y recuérdaselo con cariño, sin regañar.
- Por la tardeBusca otras formas de calmarlo cuando esté cansado o nervioso.
- Antes de dormirCrea un ritual tranquilo para irse a la cama sin recurrir a la succión.
Mientras llega la valoración, hay gestos sencillos que ayudan a que tu hijo deje el hábito y a no empeorar la situación. Son cambios pequeños que suman mucho con el tiempo.
- 01Refuerza cada avance con elogios en lugar de castigar las recaídas.
- 02Ofrece alternativas para calmarse: un peluche, un juego o un abrazo.
- 03Mantén las manos ocupadas en los momentos en que suele chuparse el dedo.
- 04Retira el chupete poco a poco, empezando por el día antes que por la noche.
- 05Fíjate en si respira por la boca y coméntalo en la revisión.
- 06No dejes pasar la mordida abierta ni los dientes hacia fuera: pide una revisión.
En resumen
Cuanto antes se deja el hábito, menos huella deja.
Por eso, cuando tu hijo sigue chupándose el dedo o el chupete pasados los 3 o 4 años, o notas los dientes hacia fuera y un hueco al morder, lo que marca la diferencia es revisarlo pronto para dejar el hábito antes de que los cambios se asienten. A esas edades la boca aún está creciendo, y eso juega a favor.
Si te reconoces en alguna de estas señales, lo más sensato es que un profesional estudie el caso con calma y te explique qué está pasando y qué alternativas encajan. En la Clínica Dental Dr. Lluch, en el barrio del Cabañal, puedes pedir una valoración para revisar la boca de tu hijo sin compromiso y resolver tus dudas con tranquilidad.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad debería dejar el chupete o el dedo?
Como orientación, lo ideal es ir dejándolo entre los 2 y los 3 años, y revisarlo con más atención si sigue pasados los 3 o 4. Cada niño lleva su ritmo, así que si cuesta dejarlo conviene comentarlo en una revisión.
¿Es peor chuparse el dedo o usar chupete?
Suele costar más dejar el dedo, porque está siempre disponible, y a veces se chupa con más fuerza. El chupete es más fácil de retirar. Si se alargan en el tiempo, los dos pueden influir en la mordida, así que lo importante es no prolongarlos.
¿Se corrige sola la mordida abierta al dejar el hábito?
En niños pequeños, muchas veces la mordida mejora sola al dejar la succión, porque la boca sigue creciendo. Cuanto más tarde se deja, menos probable es esa recuperación espontánea. Si ya hay cambios, conviene valorarlo.
¿Qué pasa si sigue chupándose el dedo con los dientes definitivos?
Si el hábito continúa cuando empiezan a salir los dientes definitivos, es más fácil que la mordida abierta o la inclinación de los dientes se mantengan. En ese caso suele recomendarse una valoración para ver si conviene acompañar la corrección.
¿Cómo le ayudo a dejarlo sin agobiarlo?
Funciona mejor el refuerzo positivo que el castigo: elogiar los avances, ofrecer alternativas para calmarse y retirarlo poco a poco. Si ves que no lo consigue o que ya hay cambios en los dientes, pide una revisión para orientarte.
Clínica Dental Dr. Lluch · Valencia
Revisión de la boca de tu hijo
Incluye exploración de los dientes y el paladar, valoración de la mordida y los hábitos, y una explicación de las opciones.
- Dónde
- Calle Doctor Lluch, 21 · Cabañal
- Teléfono
- 963 678 436
- 661 426 362
La Clínica Dental Dr. Lluch está en el barrio del Cabañal, en Valencia. Trabajamos la odontología infantil con calma, explicando cada paso para que entiendas qué le pasa a la boca de tu hijo y qué opciones tenéis.
En este artículo
- 01Qué es la succión del dedo y el chupete y cómo afecta a los dientes
- 02Por qué el dedo y el chupete afectan a la boca
- 03Cuándo conviene que lo mire un dentista
- 04Cómo se estudia el caso
- 05Cómo se ayuda al niño a dejarlo y a corregir la mordida
- 06Qué puedes hacer desde hoy
- 07En resumen
- 08Preguntas frecuentes