9 min de lecturaClínica Dental Dr. Lluch · Cabañal, Valencia
Te miras al espejo una mañana y notas algo raro: un diente parece más largo que antes, o aparece una línea amarillenta justo donde la encía se junta con el diente. A veces el primer aviso no es visual, sino una punzada al tomar algo frío o al pasar el cepillo por esa zona. Si te está pasando, es probable que tus encías se hayan retraído un poco.
Las encías retraídas son una de las consultas más frecuentes en periodoncia, y casi nunca aparecen de un día para otro. Suelen ir avanzando despacio, de forma tan gradual que te acostumbras a ellas hasta que un detalle te llama la atención. Entenderlas es el primer paso para frenar la causa y para saber qué opciones hay según tu caso.
En esta guía te contamos qué es la recesión de encía, por qué los dientes parecen más largos, por qué se retraen las encías, cuándo conviene que lo revise un profesional y qué tratamientos suelen plantearse. Ten en cuenta que cada boca es distinta y que lo que leas aquí es información general: la valoración concreta siempre la hace un dentista.
Se puede vigilar si
- Recesión estable que no avanza
- Un poco de raíz a la vista
- Encía de alrededor sana
- Sensibilidad leve y puntual
- Sin sangrado al cepillarte
Conviene valorarlo si hay
- Diente cada vez más largo
- Encías que sangran a menudo
- Sensibilidad marcada y constante
- Notas que un diente se mueve
- Encía roja o con mal aliento
Qué es la recesión de encía y por qué el diente parece más largo
La encía recubre el cuello del diente y protege la raíz, que queda por debajo del borde de encía. Cuando hablamos de recesión de encía o retracción de encías, nos referimos a que ese borde baja y deja al descubierto una parte de diente que antes estaba tapada. Como la encía se desplaza hacia abajo sin que el diente se mueva, lo que ves es un diente aparentemente más largo, aunque en realidad mide lo mismo que siempre.
La zona que queda expuesta es la raíz, y la raíz no tiene esmalte. En su lugar está cubierta por un tejido mucho más fino y sensible. De ahí vienen dos señales típicas: el color más amarillo o más oscuro en el cuello del diente (porque ese tejido es distinto al esmalte blanco de la corona) y la sensibilidad al frío, al calor, al cepillado o a ciertos alimentos. Esos dientes más largos que ves en el espejo son, casi siempre, raíz que ha quedado al aire.
Así baja la encíaEn rosa, la encía. En amarillo, la raíz que queda al aire.
- AEncía sana
- La encía cubre el cuello del diente y la raíz queda protegida.
- BRecesión leve
- Asoma un poco de raíz y la encía de alrededor sigue sana.
- CRecesión avanzada
- Queda mucha raíz al aire y el hueso o la encía de los lados se ven afectados.
Lo que ves más largo es raíz que ha quedado al aire.
La recesión no es todo o nada: se mide en grados. De forma sencilla, puede ser leve, cuando asoma solo un poco de raíz y la encía de alrededor está sana; moderada, cuando la pérdida es mayor y empieza a afectar a los espacios entre dientes; y avanzada, cuando queda mucha raíz expuesta y el hueso o la encía de los lados también se han visto afectados. Saber en qué punto estás ayuda a decidir si conviene vigilar o actuar.
Por qué se retraen las encías
No hay una única causa. En la mayoría de los casos se suman varios factores a la vez, y por eso es importante estudiar cada boca con calma en lugar de quedarse con la primera explicación. Estas son las razones más habituales.
- 1
Cepillado fuerte
Cepillas con demasiada fuerza
Parece lógico pensar que cuanto más fuerte cepilles, más limpio quedará todo, pero con las encías ocurre lo contrario. Un cepillado agresivo, con cerdas duras o con movimientos de sierra de un lado a otro, va desgastando el borde de la encía y lo empuja hacia abajo con el tiempo.
Es una de las causas más frecuentes en personas con buena higiene, precisamente porque dedican mucho esfuerzo al cepillado. La solución no es cepillar menos, sino hacerlo con una técnica más suave y con el cepillo adecuado.
- 2
Enfermedad periodontal
La enfermedad de las encías avanza sin hacer ruido
La enfermedad periodontal (la conocida como piorrea) es una infección que afecta a la encía y al hueso que sostiene los dientes. A medida que avanza, va destruyendo ese soporte y la encía se retrae acompañando esa pérdida.
Lo complicado es que muchas veces no da molestias hasta fases avanzadas, así que puede progresar durante años sin que lo notes. El sangrado al cepillarte, el mal aliento persistente o la sensación de que los dientes se mueven un poco son avisos que conviene no dejar pasar.
- 3
Apretar los dientes
Aprietas o rechinas los dientes
Apretar o rechinar los dientes, sobre todo por la noche o en momentos de estrés, genera una fuerza excesiva y constante sobre los dientes y sus tejidos de soporte. Esa sobrecarga puede favorecer que la encía se retraiga en determinadas zonas.
Si te levantas con la mandíbula cargada, con dolor de cabeza o notas los dientes planos o desgastados, puede que el apretamiento esté influyendo en tus encías.
- 4
Encía fina
La posición del diente y la encía fina
No todas las bocas parten de la misma base. Hay dientes que, por su posición, quedan algo volcados hacia fuera y con una capa de hueso y encía muy fina por delante. En esas zonas la encía es más frágil y se retrae con más facilidad ante cualquier roce o inflamación.
También influye el llamado biotipo de encía: hay personas con una encía naturalmente más gruesa y resistente, y otras con una encía fina y delicada que necesita cuidados más específicos.
- 5
Tabaco y hábitos
Tabaco, piercings y otros hábitos
El tabaco perjudica la salud de las encías y dificulta su recuperación, además de enmascarar señales como el sangrado. Los piercings en labio o lengua rozan de forma repetida una zona concreta de la encía y pueden ir desgastándola poco a poco.
Otros hábitos, como morder objetos, abusar de palillos o llevar una higiene irregular, también suman. Revisar estas costumbres suele ser parte del tratamiento.
Cuándo conviene que lo mire un dentista
No toda encía algo retraída es un problema urgente, pero hay señales que merecen una revisión para saber qué está pasando y, sobre todo, si la situación está avanzando.
- Ves uno o varios dientes claramente más largos que antes.
- Notas el cuello del diente amarillento, con un escalón o una muesca.
- Tienes sensibilidad marcada al frío, al calor o al cepillarte.
- Las encías te sangran al cepillarte o con el hilo.
- Percibes que algún diente se mueve o que han cambiado tus espacios.
- Tienes mal aliento que no se va o la encía enrojecida e inflamada.
¿Vigilar o valorar tus encías?
Pregunta 1 de 5
¿Ves algún diente más largo que antes?
Pregunta 2 de 5
¿Te sangran las encías al cepillarte o con el hilo?
Pregunta 3 de 5
¿Notas sensibilidad marcada al frío o al calor?
Pregunta 4 de 5
¿Ves el cuello del diente amarillento o con un escalón?
Pregunta 5 de 5
¿Sientes que algún diente se mueve?
Tu orientación
Es solo una guía para orientarte y no sustituye a la valoración de un profesional.
Un matiz que orienta
Un matiz útil: una recesión que lleva tiempo estable y no avanza puede, en muchos casos, simplemente vigilarse y cuidarse. Lo verdaderamente importante es saber si está activa, es decir, si sigue progresando, porque eso cambia por completo el enfoque. Esa diferencia solo se puede valorar con una exploración.
Cómo se estudia el caso
El estudio empieza por una exploración cuidadosa de toda la boca, no solo del diente que te preocupa. El objetivo es entender el conjunto: el estado de las encías, cómo muerdes, cómo te cepillas y qué factores pueden estar detrás de la retracción.
- ExploraciónSe revisa toda la boca, no solo el diente que te preocupa.
- SondajeCon una sonda milimetrada se mide el surco entre la encía y el diente.
- Medición y fotosSe mide la recesión de cada diente y se registra para comparar su evolución.
- Radiografía y mordidaSe valora el hueso de las raíces y cómo muerdes para detectar sobrecargas.
En casa, como orientación
Míratelo en casa con un espejoCon buena luz y un espejo, fíjate en el cuello de los dientes: una franja más amarilla, un pequeño escalón o un diente que parece más largo que su vecino. Es solo orientación, no un diagnóstico.
Una parte clave es el sondaje periodontal, que consiste en medir con una sonda milimetrada el surco que hay entre la encía y el diente para comprobar si hay bolsas, pérdida de soporte o inflamación. También se mide la cantidad concreta de recesión en cada diente y, en muchos casos, se toman fotografías o registros que permiten comparar la evolución con el paso del tiempo y ver si la situación se mantiene o avanza.
Según lo que se encuentre, pueden hacer falta radiografías para valorar el hueso que rodea las raíces. Además, se revisa tu técnica de cepillado (qué cepillo usas y cómo lo manejas) y la mordida, para detectar sobrecargas o apretamiento. Con toda esa información se puede explicar qué está ocurriendo y plantear las opciones que encajan en tu caso.
Qué tratamientos se plantean
La idea básica es sencilla de entender: primero se frena la causa que está provocando la retracción, porque la encía que ya se ha perdido no vuelve a crecer sola. Por eso lo primero no suele ser un tratamiento espectacular, sino corregir aquello que está dañando la encía. A partir de ahí, y según el caso, se valora si hay que hacer algo más.
La encía retraída vuelve a crecer sola con una buena higiene.
Falso: no vuelve solaLo primero
Corregir la causa y la técnica de cepillado
Si el cepillado agresivo está detrás del problema, aprender a cepillarte de forma más suave y con el cepillo adecuado es una parte fundamental del tratamiento. Lo mismo ocurre con otros hábitos: dejar el tabaco, replantear un piercing o controlar el apretamiento.
Puede parecer poco, pero frenar la causa es lo que evita que la recesión siga a más. Sin ese paso, cualquier otra intervención tiene menos sentido.
Si hay enfermedad
Tratamiento periodontal
Cuando hay enfermedad de las encías, el tratamiento periodontal busca eliminar la infección y la placa y el sarro que se acumulan por debajo de la encía, para que el tejido se desinflame y se estabilice.
Controlar la periodontitis es imprescindible antes de pensar en cualquier otra cosa, porque mientras la encía siga inflamada no tiene sentido plantear tratamientos sobre ella.
Para cubrir la raíz
Injerto de encía
En algunos casos se plantea un injerto de encía, una cirugía periodontal que consiste en aportar tejido para cubrir la raíz expuesta o para reforzar una encía fina y frágil. Suele valorarse cuando la recesión afecta a la estética, da mucha sensibilidad o la encía es tan delgada que conviene reforzarla.
No todos los casos son candidatos ni todos buscan lo mismo, y los resultados dependen de muchos factores. Si es una opción para ti y qué se puede esperar de ella es algo que valora el profesional tras estudiar tu boca.
Para la sensibilidad
Proteger el cuello del diente
Cuando la raíz queda expuesta y da sensibilidad, o cuando se ha formado una muesca en el cuello del diente, a veces se opta por tratar esa zona con medidas para reducir la sensibilidad o con pequeñas restauraciones que protegen el tejido.
Es una forma de mejorar el día a día y cuidar la zona, que puede combinarse con el resto de tratamientos según lo que necesite cada diente.
Qué puedes hacer desde hoy
Un día cuidando tus encías
- Al despertarCepilla con cerdas suaves y sin apretar, sin movimientos de sierra.
- Después de comerLimpia entre los dientes con hilo o cepillos interproximales.
- Por la tardeSi fumas, cada cigarro menos ayuda a la salud de tus encías.
- Antes de dormirCepilla con suavidad y, si aprietas de noche, coméntalo en tu revisión.
Mientras llega la valoración, hay gestos sencillos que ayudan a cuidar tus encías y a no empeorar la situación. Son cambios pequeños que suman mucho con el tiempo.
- 01Cambia a un cepillo de cerdas suaves y cepilla sin apretar.
- 02Olvida los movimientos de sierra de lado a lado y usa una técnica más delicada.
- 03Limpia a diario entre los dientes con hilo o cepillos interproximales.
- 04Si fumas, reducirlo o dejarlo favorece la salud de tus encías.
- 05Comenta a tu dentista si aprietas o rechinas por la noche.
- 06No dejes pasar el sangrado ni la sensibilidad: pide una revisión.
En resumen
La encía que se va no vuelve sola.
Por eso, cuando notas un diente más largo, el cuello amarillento o esa sensibilidad al frío, lo que marca la diferencia es actuar pronto para frenar la causa antes de que la retracción avance. Cuanto antes se identifica qué la está provocando, más opciones hay de mantener la situación bajo control y de cuidar la zona afectada.
Si te reconoces en alguna de estas señales, lo más sensato es que un profesional estudie tu caso con calma y te explique qué está pasando y qué alternativas encajan contigo. En la Clínica Dental Dr. Lluch, en el barrio del Cabañal, puedes pedir una valoración para revisar tus encías sin compromiso y resolver tus dudas con tranquilidad.
Preguntas frecuentes
¿Puede volver a crecer la encía que se ha perdido?
La encía que ya se ha retraído no vuelve a crecer por sí sola. Lo que sí se puede hacer es frenar la causa para que no avance y, en algunos casos, valorar una cirugía que cubra la raíz. Qué encaja en tu caso lo decide el profesional tras estudiar tu boca.
¿El injerto de encía sirve para todo el mundo?
No. Es una opción que se valora en casos concretos, según la recesión, la estética, la sensibilidad y el grosor de la encía. No todas las bocas son candidatas ni buscan lo mismo, así que se estudia antes de proponerlo.
¿La sensibilidad al frío viene de la recesión?
Muchas veces sí. Al quedar la raíz al aire, sin esmalte que la proteja, es normal notar sensibilidad al frío, al calor o al cepillado. Aun así conviene revisarlo, porque la sensibilidad también puede tener otras causas.
¿La ortodoncia influye en las encías retraídas?
El movimiento de los dientes puede afectar a encías finas o a dientes algo volcados hacia fuera. Con un buen estudio previo y un control adecuado se reduce ese riesgo. Si llevas o vas a empezar ortodoncia, coméntalo para vigilar tus encías.
¿Cada cuánto conviene revisar las encías?
Como orientación, una revisión al año suele ser razonable, pero depende de cada caso. Si tienes antecedentes de enfermedad periodontal o una recesión activa, el profesional puede indicarte controles más frecuentes.
Clínica Dental Dr. Lluch · Valencia
Revisión de tus encías
Incluye exploración de las encías, sondaje, medición de la recesión y una explicación de tus opciones.
- Dónde
- Calle Doctor Lluch, 21 · Cabañal
- Teléfono
- 963 678 436
- 661 426 362
La Clínica Dental Dr. Lluch está en el barrio del Cabañal, en Valencia. Trabajamos la periodoncia con calma, explicando cada paso para que entiendas qué le pasa a tus encías y qué opciones tienes.